Debido a las pesadas cargas de trabajo, la presión profesional y las exigencias de una mayor productividad en casi todas las áreas del lugar de trabajo, el estrés es una variable constante en nuestras vidas laborales.

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Cierto grado de estrés es bueno –impulsa a las personas–, pero demasiado puede surtir el efecto contrario. El estrés excesivo es repetitivo y frustrante y no ofrece recompensas ni satisfacción. Además, puede tornarse tóxico y hacerle un verdadero daño a su mente y cuerpo.

La ecuación del estrés

La ecuación básica de la preocupación describe un proceso negativo de la preocupación creciente.

Mayor vulnerabilidad + menos poder = más preocupación

Hacerse cargo describe el proceso de invertir esta ecuación básica: relaje la preocupación reduciendo su sensación de vulnerabilidad y fortaleciendo su sensación de poder.

Como reducir el estrés laboral

Disminuir su preocupación y romper un ciclo de estrés negativo no es fácil. Muchos especialistas del tema recomiendan seguir estos cuatro pasos:

Paso 1: Deténgase. Tan pronto como empiece a sentir que viene el estrés dígase “¡Para!”. Por ejemplo, su computadora se congela justo cuando está tratando de terminar su presentación, y siente esa descarga de ansiedad con mensajes de fracaso que inundan su mente: “La presentación será un fracaso; fallaré, me despedirán”. Impida esos mensajes antes de que comience a prestarles atención diciendo”¡Para!” Repita el mensaje dos veces más,”¡Para!”, “¡Para!”

Paso 2: Respire. El siguiente paso es la respiración. Tome una respiración profunda, llenando el diafragma con aire. Mantenga esa respiración durante ocho segundos y luego deje salir el aire lentamente. Así como la palabra “para” elimina los pensamientos negativos de su mente, respirar supera esa tendencia a contener la respiración cuando está estresado. Concentrarse en la respiración le ayuda a enfocarse en el estrés de una manera diferente.

Paso 3: Reflexione. Al haber interrumpido el patrón de estrés y darse a sí mismo energía mediante la respiración, ahora puede concentrarse en el problema real, la causa del estrés. Al reflexionar sobre su respuesta al estrés, usted podrá empezar a distinguir los diferentes niveles de pensamiento y diferenciar entre respuestas al estrés racional e irracional. Percibirá la situación práctica con más calma y de manera realista y podrá diferenciarla de aquellos pensamientos influidos por la ansiedad.

Reflexione sobre las causas de su preocupación y considere estas preguntas:

  1. ¿Por qué llego a conclusiones negativas de manera precipitada?
  2. ¿Estoy exagerando la amenaza?
  3. ¿Cuál es el “gancho” emocional que desencadena mi reacción al estrés? Por ejemplo, su “gancho” emocional podría ser que usted no se siente apreciado por lo que hace y también está sobrecargado de trabajo. Su supervisor debería saber la cantidad de trabajo que tiene y no debería pedirle hacer más. Los ganchos son sus sentimientos acerca de las condiciones, no la realidad.
  4. ¿Cuál es el problema específico en este caso? Mediante la reflexión, puede dejar de lado los sentimientos y examinar el problema inmediato. En este caso, tiene varios proyectos para llevar a cabo dentro de un plazo limitado.

Paso 4: Elija. Por último, ahora que su atención se ha centrado en el problema práctico mismo, usted podrá optar por encontrar soluciones reales. Por ejemplo, después de reiniciar su computadora podría comprobar que se perdió muy poco material, o que incluso sin el material perdido, usted todavía será capaz de transmitir la información a su audiencia usando el método anticuado de la conversación. Lo que en un comienzo parecía ser un desastre se convierte en un problema manejable y usted se ha encontrado con el poder para resolverlos identificando sus opciones.

Pregúntese:

  1. ¿Cuál es mi meta real aquí?
  2. ¿Cuál es la mejor solución para el problema?
  3. ¿Tengo las destrezas y herramientas para lograr la mejor solución?
  4. ¿Qué puedo hacer correctamente ahora? ¿Más tarde, hoy día? ¿Mañana?

En una situación de sobrecarga de trabajo, tal vez quiera hacer alguna de las siguientes cosas:

  1. Priorizar los proyectos y trabajar en el más urgente primero.
  2. Dejar saber a su supervisor que usted no será capaz de terminar el informe si no hasta el día siguiente.
  3. Planificar trabajar durante su hora de almuerzo para terminar el trabajo a tiempo.
  4. Pedirle a un colega que le ayude con una o dos de las tareas.

Una vez que se haya decidido, entonces puede actuar en consecuencia.

Revertir la ecuación del estrés

Menos vulnerabilidad + más poder = menos preocupación

Cuando comiences a hacerte cargo, podrás disminuir tu sensación de impotencia, aumentar tu poder para percibir el problema con mayor claridad y descubrir las acciones positivas que requieres efectuar con el fin de mejorar la situación o resolver el problema y rápidamente disminuir la preocupación que estaba interfiriendo con tu capacidad de funcionar eficazmente.